[Intro] No trajimos banderas, trajimos un pincel, un cubo rojo oscuro y los nombres en papel. [Verse 1] Tomás va primero, con letra inclinada, Rosario debajo, pequeña y apretada. Julián junto al horno, Carmen en azul, Malik pinta lento bajo un cable de luz. Cada nombre ocupa lo que puede ocupar, ninguno es perfecto, ninguno se va. La pared que anunciaba “inversión segura” empieza a llenarse de antigua escritura. [Chorus] Pon los nombres en la pared, para que la lluvia los aprenda a leer. Pon los nombres en la pared, si borran una casa, que se vea quién fue. No somos estadística, saldo ni merced; somos los nombres vivos sobre la pared. [Verse 2] Una vecina nueva pregunta quiénes son, le contamos despacio sin pedirle perdón. Ella alquila una pieza por medio salario, también teme el mensaje del propietario. Toma el pincel y escribe “Fátima, tres B”, su hermana se marchó sin poder escoger. La lista no separa al viejo del reciente; la ciudad nos expulsa con distinto expediente. [Chorus] Pon los nombres en la pared, para que la lluvia los aprenda a leer. Pon los nombres en la pared, si borran una casa, que se vea quién fue. No somos estadística, saldo ni merced; somos los nombres vivos sobre la pared. [Call] Tomás. Rosario. Julián. Carmen. [Response] Fátima. Andrés. Cada voz responde: “Aquí vivió también”. [Bridge] La pintura me cae encima del zapato, recuerdo aquel mapa extendido en el cuarto. Los puntos tenían distancia y color; los nombres poseen respiración y voz. Comprendo que un barrio no muere al marcharse: muere cuando nadie se atreve a nombrarle. [Instrumental Break] [La viola con arco lleva el motivo de tres notas mientras nylon y bajo suman armonías.] [Final Chorus] Pon los nombres en la pared, para que la mañana los pueda reconocer. Pon los nombres en la pared, si tapan una línea, escribiremos diez. No somos estadística, saldo ni merced; somos los nombres vivos sobre la pared. [Outro] Al salir el sol terminamos la ele. Una persiana sube al otro lado del andén. El muro queda rojo, torcido y desigual; por fin aquella esquina vuelve a parecer hogar.